Mismo elenco, mismas políticas
El FMI, Caputo, Trump y un préstamo político para uso electoral
Si la necesidad urgente de dólares por parte del gobierno de Milei, con su ministro Luis Caputo al frente, ya constituía información suficiente para rechazar el bochorno de un nuevo acuerdo con el FMI que busca sostener el dólar en un año electoral, lo que ocurrió la última semana —tanto en la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo de miércoles 19 de marzo como en la propia sesión de la Cámara de Diputados del jueves 20— terminó de mostrar el rol del elenco estable local en la nueva sujeción de la Argentina al poder económico financiero que sostiene a este gobierno, el Estados Unidos de Trump.
En la bicameral del Congreso que analiza la constitucionalidad de los DNU, fueron citados los funcionarios del Ministerio de Economía para explicar las características del acuerdo y la supuesta necesidad y urgencia que ameritaba usar ese instrumento, el DNU. El ministro Caputo, nuevamente ausente. Fueron en su lugar el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, junto con el viceministro de Economía, José Luis Daza, y el secretario legal y administrativo, José García Hamilton. Bausili, presidente del BCRA, también se ausentó, e incluso estaba anunciada la presencia de Werning, el vicepresidente de la entidad, que a último momento faltó. En su lugar pusieron la cara el director del BCRA, Marcelo Griffi, y el síndico del BCRA, Ariel Montenegro.
- "No saben" el monto del préstamo, "no saben" siquiera el monto máximo del préstamo, "no saben" cuánto es para refinanciar vencimientos y "no saben" cuánto es nuevo endeudamiento.
- Tampoco respondieron si los fondos del FMI van a usarse para intervenir en el mercado cambiario. ¿Qué uso le va a dar el BCRA a esos dólares?
- No contestaron si aumenta o no la deuda pública externa. Volvieron con la cantinela de que es lo mismo la deuda con el BCRA que con el FMI.
- Si las letras intransferibles son “papelitos pintados”, ¿por qué endeudarse con el FMI para pagarlos? Eso es una excusa.
- Eso sí: reconocieron que la tasa con el FMI es más alta. Esa se les escapó: "Se ve una tasa de 5,63%, que se ha visto reducida de la tasa anterior de 6,46%. Sí, en ese sentido, cuando usted la compara con lo que paga la letra intransferible, se produce un costo adicional", dijo Quirno. Pero esto no es todo: el interés de las letras intransferibles se paga en letras intransferibles, por lo que no te genera presión adicional.
- No justificaron la urgencia del DNU. Griffi y Quirno dijeron que era un problema de hacía 20 años. Si es un tema tan viejo, ¿justo ahora la urgencia?
- El director del BCRA no dijo cuál es el análisis del impacto en la balanza de pagos. Solo dijo que valoraban la mejora patrimonial en la entidad.
- Tampoco aseguraron que el préstamo implique una salida del cepo. Es sólo una posibilidad: Vamos a poder al final del día analizar la posibilidad de levantar las restricciones que tenemos".
- Mucho menos dieron definiciones sobre si se va a eliminar o no el dólar “blend”.
¿Tan malo será el acuerdo que no lo pueden mostrar?
Lo que fue verdaderamente sorprendente es que el presidente del bloque Encuentro Federal – Miguel Ángel Pichetto— en la sesión de Diputados sobre el DNU 179/25 despejara las dudas sobre la intervención para sostener el dólar y no sólo confirmara que habría intervención con el esquema de bandas cambiarias, sino que en el mismo acto votara a favor del DNU de Milei: "Le digo al diputado Massot que se quede tranquilo; ya el camino cambiario lo ha definido el pensador, el filósofo de este plan que ya en el '78 estaba con Martínez de Hoz. El señor Arriazu habla desde los hoteles y dijo: ‘Acá va a haber banda cambiaria, va a haber un dólar de máxima y uno de mínima, techo y piso’. Les digo que en la historia argentina económica, siempre el dólar está en el techo, nunca va a estar en el piso. Entonces este tema también ya ha fracasado".
Lo que queda claro es que con el FMI no sólo hay un acuerdo del gobierno (que cuenta sólo con 40 votos propios en la Cámara de Diputados), sino del conjunto del sistema político, que le permitió llegar a 129 votos para aprobar un DNU abiertamente inconstitucional.
Los principales partidos políticos del sistema así lo cristalizan: el PRO de Macri —que en el apoyo al FMI no tiene internas—, la UCR que comanda De Loredo, la Coalición Cívica de Elisa Carrió y el peronismo “racional” del bloque que preside Pichetto e incluye en su interior al cordobesismo. Todos a favor. Incluso el radicalismo que esgrime la Constitución nacional (Democracia para Siempre, el bloque de Manes y Lousteau) aportó votos para esta aprobación. Podemos sumar a los gobernadores de las provincias que decidieron prestar su apoyo incondicional a Milei y al FMI, aunque fueran electos por votos del peronismo: Jaldo, Passalaqua, Sáenz, Jalil.
La mentira de que la deuda no aumenta
El Presidente Milei afirmó, en un video grabado el día de la apertura de sesiones ordinarias del Congreso: “Anuncié que voy a enviar el proyecto para firmar un nuevo acuerdo con el FMI, que va a implicar un desembolso para sanear las cuentas del BCRA, es decir, para que el Tesoro le cancele deuda al Banco Central. No va a aumentar la deuda bruta”.
El gobierno ha sostenido, ya desde enero cuando asomaba en los off a los medios amigos la intención de recurrir al FMI (véase nota de Infobae, que desde nuestras cuentas de X advertimos oportunamente) que la deuda no aumentaba, sino que se utilizaría el desembolso del organismo para re capitalizar el BCRA y cancelar las letras intransferibles que este tiene en su pasivo.
El relato del día: te dicen que no es "nuevo endeudamiento" pero mienten.
El Tesoro argentino cambiaría deuda intraestado fácilmente rolleable, por deuda privada o con acreedores como el FMI, con condicionalidades.
Ya no saben cómo disfrazar que volvieron a mendigar dólares. pic.twitter.com/KX1Hkon0ec— Julia Strada (@Juli_Strada) January 7, 2025
Estas declaraciones son una afrenta al sentido común más básico:
- Pretenden esconder que la verdadera deuda importante, la deuda pública externa en moneda extranjera, sí crece. Esta clasificación, en efecto, se realiza siguiendo el propio Manual 6 del FMI.
- Buscan desconocer las diferentes características de un acreedor y otro. Se convierte la deuda intraestado, fácilmente refinanciable, en deuda con acreedores externos. Como ha explicado con mucha claridad Jorge Carrera, ex director del BCRA, comparar deuda del FMI con deuda del Tesoro con el BCRA es como pensar que en una compañía tiene el mismo grado de exigibilidad y riesgo la deuda intercompany que la deuda con un banco del exterior. Una burrada absoluta.
- Se omiten las condicionalidades de política económica que supone la dependencia financiera con el FMI. Condiciones que se desconocen en la actual negociación.
- Olvidan que la tasa de interés de la deuda de las letras intransferibles es el 1% de las reservas, mientras que la tasa de interés con el FMI se acerca a 6%, tal como indicó el propio secretario de Finanzas Quirno.
La no solución al problema de la escasez de dólares
También el gobierno afirmó en varias oportunidades que el superávit fiscal significaba que no era necesaria la toma de deuda. Esto está siendo categóricamente demostrado como falso por la propia realidad: convive el superávit fiscal con reservas netas negativas.
Si bien es cierto que tener déficit fiscal implica mayor cantidad de pesos que pueden correr contra el dólar, no tener déficit no resuelve de cuajo la cuestión. La demanda de dólares tiene más de una arista.
Lo que publicamos en ediciones anteriores de El Cohete a la Luna muestra las dificultades derivadas de un doble proceso: 1) el deterioro de la balanza comercial y 2) el resto de conceptos de la cuenta corriente de la balanza de pagos, donde tienen protagonismo la demanda de dólares por turismo y viajes y el pago de servicios de deuda. Desde mayo de 2024, la balanza comercial se modera sensiblemente en su superávit (en enero y febrero de 2025 mantiene un muy leve saldo positivo) a la par que tiene lugar un sostenido deterioro de la cuenta corriente.
Es la misma crítica que le dispensó el ex ministro Domingo Cavallo al gobierno y que tanto molestó al primer mandatario.
Los datos de la cuenta corriente resultan trascendentes porque dan cuenta de la verdadera necesidad y urgencia del dinero del FMI. No son dólares que llegan a la Argentina para hacer crecer la economía. Son para compensar este déficit de la balanza de pagos.
Esto es lo que viene haciendo el gobierno desde mediados de 2024: maniobrar con “puentes” para saldar los dólares que la economía no genera, porque no se resolvió el frente cambiario.
A saber:
- Octubre a hoy: blanqueo de capitales que se tradujo en préstamos a empresas a través de obligaciones negociables.
- Enero 2025: REPO con cinco bancos extranjeros.
- Marzo 2025: dólares del FMI.
Dicho de manera sencilla: los dólares son para sostener la olla a presión que significa un tipo de cambio apreciado, interviniendo en el oficial vía blend y controles, y en el dólar financiero vía compra-venta de títulos desde el BCRA.
Atención: el siguiente puente se supone que es la inversión extranjera traccionada por el RIGI, previo levantamiento del cepo. Pero la retirada de empresas de Vaca Muerta abre un signo de interrogación sobre este punto.
Por otro lado, el discurso del Presidente no sólo sostiene que con superávit se evita la necesidad de la deuda, sino que argumenta que la contracción monetaria realizada permite evitar una corrida contra el dólar. La consultora 1816 sostuvo en su reporte del 13 de marzo que el crecimiento del agregado monetario M4 ya alcanza una cifra de 127.000 millones de dólares:
“El ministro repite que no hay pesos para alimentar una corrida. Es cierto que la base monetaria es apenas 4,1% del PBI (subió desde 2,2% en marzo de 2024, pero está lejos del 9% promedio que fue entre 2003 y 2018) y que la base amplia se mantiene fija desde mediados de 2024 (todo peso que creó el BCRA vía MULC fue destruido con venta de dólares, a veces al gobierno y a veces a privados vía CCL). Pero si miramos M4 privado (M3 privado + deuda en pesos argentinos de Tesoro en manos privadas no bancarias) medido al CCL ya hay 127.000 millones de dólares vs. apenas 50.000 millones de dólares en noviembre de 2023 (creció por ‘buenas razones’, el fortalecimiento del peso)”.
¿Alcanzan los desembolsos del FMI?
En una rápida estimación, la economía argentina necesita 28.000 millones de dólares en 2025.
- El saldo de balanza comercial, de sostenerse el dólar blend, sería magro: de 1.000 millones a 500 millones de dólares. De eliminarse ese mecanismo que deriva el 20% de las exportaciones al dólar financiero, teóricamente el superávit debería aumentar a 20.000 millones de dólares, pero el impacto de la suba de la brecha reduciría las cantidades del comercio exterior al dólar oficial. Entonces, ese superávit, conviviendo con brecha cambiaria, deja de ser real.
- Turismo y viajes podrían alcanzar un déficit de 9.000 a 10.000 millones de dólares.
- Otros servicios, incluyendo fletes, podría estimarse en -1.700 millones de dólares.
- Intereses de deuda ascenderían a - 7.500 millones de dólares.
- Utilidades, dividendos y otras rentas: de continuarse con el cepo, la estimación es conservadora (-200 millones de dólares).
Este breve racconto arroja una cuenta corriente deficitaria para 2025 de -18.000 millones de dólares. Pero, además, la cuenta financiera ya tiene rubros que adicionan salida de capitales. En efecto, los pagos de deuda (capital) en 2025, que ascienden a 10.200 millones de dólares. Ello sin considerar el rubro FAE (Formación de Activos Externos, que con cepo no son significativos, pero tendrían otro volumen si se eliminaran controles) y sin considerar las intervenciones del BCRA en la compra-venta de títulos valores para bajar el precio de los dólares financieros.
¿Cuáles son los rubros que, en este modelo, deberían compensar la sangría?
- Podrían inyectarse dólares del blanqueo (entre 3.100 y 4.700 millones de dólares vía créditos en dólares). Incluso podría modificarse la normativa para permitir liberar condiciones macro-prudenciales de préstamos en dólares.
- Inversiones extranjeras.
- Endeudamiento externo: podrían adicionarse dólares si el gobierno decidiera realizar un nuevo REPO con el Banco Central (¿2.000, 3.000 millones de dólares?).
- Endeudamiento externo: ¿El FMI cuánto aportaría? ¿Y los otros organismos como Banco Mundial y BID, cuánto aportan?
Este último punto es trascendente en virtud de las necesidades de financiamiento mencionadas. Pero requiere de algunas consideraciones:
- Monto: A estas horas se menciona la posibilidad de recibir 20.000 millones de dólares del FMI. ¿Pero es una cifra total o neta? Es decir: ¿son 20.000 millones frescos o 14.000 millones de dólares para rollear los vencimientos de capital desde 2026 a 2030 y sólo 6.000 millones de dólares frescos? Este segundo escenario parece más probable. Podrían sumarse otros 10.000 millones de dólares del BID y del Banco Mundial.
- Los plazos: Se asume que los 14.000 millones de dólares de rolleo de deuda se implementarán siguiendo el esquema de los EFF (Extended Fund Facility), es decir, el organismo los transfiere poco antes del vencimiento para que la Argentina los repague. Si bien con este mecanismo el equipo económico de Caputo lograría patear hacia adelante los vencimientos, no aporta al sostenimiento del tipo de cambio. ¿El resto serían desembolsos inmediatos? Los plazos son también trascendentes para los eventuales aportes de Banco Mundial Y BID. Estos organismos habitualmente financian obras de infraestructura o programas sociales, por lo cual el cronograma de desembolsos suele ser espaciado en el tiempo.
- Condiciones: ¿El FMI permitirá usar los dólares para intervenciones? ¿O sólo permitirá su uso post liberación de cepo [1] (esto es, post elecciones)? Y segundo: ¿qué pasa en el mundo pesos? ¿El esquema acordado será con tasa de interés positiva que fomente el carry trade pero destine los dólares para ese mismo proceso o tasa de interés baja con ampliación de BMA?
La volatilidad de la última semana: el mercado busca cobertura
Un acuerdo con el FMI pretende anclar expectativas. Eso fue lo que intentó transmitir el ministro Caputo en su entrevista con Antonio Laje por el canal A24. Pero no pudo garantizar estabilidad cambiaria futura, y su participación televisiva fue un boomerang: los mercados reaccionaron con estrategias de cobertura.
Anclar expectativas implica que los agentes económicos puedan planificar sus acciones porque hay previsibilidad. Lo que estamos viendo es exactamente lo contrario. Dado que no se conocen las particularidades del acuerdo y no existe hoja de ruta definida (¿qué hacer en el mundo dólar?, ¿la Argentina va a libre flotación?, ¿qué hacer en el mundo pesos?), y que, a todas luces, el bajo nivel del tipo de cambio, que no se condice con la dinámica y tamaño de la economía, los inversores buscaron cobertura.
Desde el viernes 14 hasta el viernes 21 de marzo:
- El BCRA vendió 1.200 millones de dólares.
- Hubo un incremento en la brecha cambiaria.
- Se produjo una disparada de los contratos de dólar futuro post abril, priceando para mayo una suba del oficial de 8,4%.
TMAP.
[1] Cuando hablamos de cepo, nos referimos a un concepto amplio de restricciones cambiarias, que implican, principalmente, tres aspectos: la denominada restricción cruzada (la imposibilidad de operar en el MLC y en CCL a la vez), la obligación de vender el 20% de las exportaciones en el mercado bursátil y la compra de dólares para atesoramiento.
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